Entrevista a Bernard Aucouturier. Consejos para el desarrollo de los niñ@s

PREGUNTA: ¿Qué le dirías a una mujer o a una pareja que espera un hijo?

Les diría… tenéis que soñar a vuestro hijo, tenéis que imaginarlo, tenéis que pensarlo. Cuando nace debe estar ya en el imaginario, en la conciencia de los padres, como alguienque será extraordinario, fabuloso. Los padres deben estar ilusionados. Y si el niño es pensado, es imaginado, tendrá la oportunidad de ser bien acogido en el nacimiento. A pesar de que cuando nacen no son muy bonitos… (ríe), para los padres es maravilloso.

PREGUNTA: Porque si no hay una idea, el niño ni puede decir sí, ni puede decir no.
B.A.: Exactamente…

PREGUNTA: El otro día hablábamos de que hay niños que parece que no quieren crecer nunca.
B.A.: Es cierto, hay niños que se niegan inconscientemente a desarrollarse por razones diversas. Yo creo que en todo ser humano está el deseo de crecer, pero existen condiciones favorables en el contexto a la

PREGUNTA: Pero hay mujeres y hombres que prefieren no imaginar, porque creen que van a condicionar…
B.A.: Yo creo que hay que dejar a la madre con su feto, que lo viva como lo sienta, como lo imagine. Y también con el padre, deben hablarlo los dos. Porque no hay que olvidar que cuanto más se ha pensado a un niño, más tiene él mismo la oportunidad de pensarse. Así que dejemos a los padres libres, dejemos que vivan con placer a su hijo que está por nacer.

PREGUNTA: Y así el niño podrá decir ¡no!

Hay condiciones difíciles para los bebés. Para mí una de las primeras condiciones es que los padres compartan el cuidado con el bebé, esto es lo que yo llamo el cuidado compartido, que al bebé no le sean impuestos los cuidados, sino que los cuidados se ajusten al bebé, a sus demandas. El bebé tiene que ser activo en los cuidado, que recibe, esta es una condición para que progresivamente el niño
sea activo. Si se le han impuesto los cuidados, sin escuchar lo que viene del niño, el niño ha sido inhibido en
esta posibilidad de investir las relaciones, el espacio, el mundo. El niño no podrá investir el espacio, no podrá tocar ni coger ni manipular, etc. Para mí, esta es una condición esencial. Por esta razón, los profesionales de las «guarderías» deben estar bien formados en el cuidado compartido. Y compartiendo el cuidado, el niño adquiere ternura, calor…

Hay que diferenciar entre los profesionales y los padres. Para los padres es el amor el que determina
la calidad de los cuidados, para los profesionales es la calidad de los cuidados lo que determina la calidad de los intercambios, y lo que yo llamo la ternura, que no es el amor, entre la profesional y el niño.
Los profesionales precisan una buena formación. Cuando se cambia el pañal, hay que preparar al niño, mostrarle el pañal, hablarle explicándole: «voy a cambiarte», hay que prepararlo. El niño necesita anticipar.
Esto es lo que yo llamo compartir el cuidado, anticipar para que se prepare, y que el niño pueda ser activo
en los cuidados.

PREGUNTA: ¿Por qué crees que va bien empezar al final del primer año de vida en la escuela 0-3?
B.A.: Incluso diría que los padres podrían escolarizar a sus hijos a los seis meses. Los seis primeros meses
del niño son muy importantes en la relación con la madre y el padre, porque en este tiempo se constituye lo que yo llamo la «unidad corporal». Y es en la calidad de la relación donde se constituye esta unidad,
que permitirá después al niño separarse progresivamente. A partir de los seis meses, el niño puede encontrarse con otra persona. 

Una de las primeras condiciones para el desarrollo del bebé es el cuidado compartido, que al bebé no le
sean impuestos los cuidados, sino que los cuidados se ajusten al bebé, a sus demandas.

PREGUNTA: En la escuela hay niños que siempre quieren estar en brazos del educador y siempre lloran.
¿Por qué? ¿Qué pasa? ¿Qué puede hacer el educador?
B.A.: Hay que preguntarse también sobre la relación de este profesional con el niño, porque quizá estas personas tienen la necesidad afectiva de tener al niño en brazos. Se sabe que todos tenemos carencias afectivas y también se sabe muy bien que los bebés nos ayudan a compensar este mundo afectivo. Por eso es tan importante la formación de los profesionales e insistir en la calidad de los cuidados. Porque la calidad de los cuidados permite respetar al niño y no invadirle: si él es activo, yo no puedo invadirle. Si
el niño [a esta edad] todavía está demasiado en brazos, creo que se limita su capacidad de autonomía.

PREGUNTA: ¿Y por qué es tan importante el lenguaje en el cuidado?
B.A.: Es importante poner palabras. Palabras sobre lo que desea el niño, palabras sobre lo que hace el niño. Las palabras permitirán al niño hacer el vínculo entre las diferentes de sensaciones. Por ejemplo, cuando el niño tiene frío y el adulto va a ayudar a transformar el frío en calor. Si no hay palabras, será difícil para el niño establecer el vínculo entre el frío y el calor. Sus palabras van a preparar al niño a crear el vínculo
entre frío y ausencia, y calor y presencia. Si no se ponen, el niño no podrá hacer el vínculo entre presencia,
ausencia, irse, volver, etc., que están en la base de la seguridad afectiva del niño. Además, la palabra
va a permitir al niño tomar una distancia con respecto a sus asuntos, a sus vivencias, a salir al exterior progresivamente.

PREGUNTA: Sí, con niños con dificultades de regulación, de la conducta,
qué abordaje haríamos o cómo ajustaríamos nuestra intervención…
B.A.: Yo creo que ya en las escuelas infantiles se perciben niños alterados. Desde que eran bebés, antes
del lenguaje, algunos niños son hipertónicos y hay que preguntarse el porqué. ¿Por qué este niño perdura
en una hiperactividad o una hipertensión corporal, una fragilidad emocional? Vuelvo a lo de antes: los
padres no le han ayudado a transformar una tensión en descanso. Se precisa ayuda para transformar la
hiperactividad pulsional presente en todos los bebés y facilitar la ralentización de su actividad. El niño precisa ayuda para contener sus pulsiones, sus excesos corporales. Si este niño no ha vivido una calidad
de interacción con los padres… La calidad de los cuidados permite respetar al niño y no invadirle: si él es activo, yo no puedo invadirle Se precisa ayuda para transformar la hiperactividad pulsional presente en todos los bebés y facilitar la ralentización de su actividad

PREGUNTA: ¿Por qué hay ahora tantos diagnósticos de hiperactividad y déficit de atención? Muchos se medican…
B.A.: Creo que hay poca atención de los padres y de las madres a los niños, por causas diversas. Una
de las causas esenciales es la poca disponibilidad de los padres, habida cuenta de la presión económica,
social… Por esta razón, muchos de estos niños están muchas horas en las escuelas 0-3. A la vez, lo que reflejan frecuentemente los padres es el sentimiento de culpabilidad
por no estar suficientemente disponibles para sus hijos. Entonces, ¿qué hacen? Los invaden de amor y la invasión de amor es también una intrusión en el niño que no le permite sentirse libre y, ¡claro!, reacciona  este hecho de una manera agresiva, como para decirle a sus padres: «¡dejadme tranquilo!».

PREGUNTA: Sobre todo cuando llegan a los seis años, empiezan con un proceso de diagnóstico psiquiátrico y acaban con medicación.
Al menos en España ha habido un incremento… En lugar de entenderse como un problema
de relación, se entiende como un problema del niño.
B.A.: Es muy grave considerar que los problemas de comportamiento del niño tienen un orige esencialmente
neurológico y hormonal. Se olvida que el desarrollo del niño y su equilibrio psicológico es producto de una relación afectiva original y de una seguridad afectiva. Es grave porque se da una medicación; además, esta medicación es frecuentemente administrada sin suficiente control. Me parece que esta medicación va a entrenar otros consumos, como la droga.

Sin embargo, es necesario matizar que hay niños muy perturbados.
Hay pocos, pero los hay, y son peligrosos para ellos mismos y peligrosos para los demás. Incluso ya en el parvulario. Son niños que sufren mucho. Yo creo que con estos niños es necesario aportar una ayuda médica. Pero es la excepción. Y es una ayuda médica mínima, que permanentemente debe estar controlada por un profesional. Sé que existe, incluso en España, una corriente que está contra toda medicación.

Yo creo que no hay que llegar a ese extremo. Hay niños que sí necesitan ayuda y se conocen hoy los resultados que una medicación puede aportar a ciertas dolencias o sufrimientos. Por ejemplo, en la esquizofrenia, la medicación es necesaria. En estos casos, es necesaria también una ayud psicoterapéutica.

FUENTE: http://franciselizalde.blogspot.com.es/2012/09/de-infantil-num.html

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