¿Prefieren jugar o trabajar en clase?

Muchos profesionales piensan que estar jugando en clase con sus alumnos puede quitarle tiempo para desarrollar otras actividades didácticas. En etapas educativas el juego está llamado a estar casado con la didáctica. Las situaciones de aprendizaje deben estar integradas con elementos lúdicos, pues el juego es la forma más natural de aprender. En definitiva, es la primera actividad creadora del niño: la imaginación que nace y se desarrolla en el juego y viene a desembocar en la creatividad. Su práctica contribuye al desarrollo social y afectivo de la personalidad y fomenta la adquisición de actitudes, valores y normas, a la vez que es el medio ideal para la adquisición de habilidades corporales, como son la percepción auditiva, la orientación espacial, la percepción de formas espaciales, la expresión corporal, la motricidad fina, etcétera.

Una actividad lúdica puede valer mucho más que el simple hecho de rellenar una ficha o realizar más de 100 cuentas en un cuadernillo. Está comprobado que en ambientes agradables se trabaja mucho mejor que en ambientes de tensión. El momento del juego es un momento muy beneficioso para adquirir nuevas habilidades que pueden estar asociadas a los diferentes temas del curriculum educativo.

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