¿ Qué es la pulsionalidad motriz?

Según el concepto de PULSIONALIDAD MOTRIZ en Los fantasmas de acción y la práctica psicomotriz de Bernard Aucouturier  una de las acciones educativas que debemos realizar con los niños consiste en ayudar a transformar la pulsionalidad en placer por medio de acciones matizadas y de proyectos socializados.

Para entender este concepto que puede llegar a ser complicado de entender, definimos pulsionalidad de una manera fácil como un exceso de movimiento, una manera de protegerse frente a la angustia.

El objetivo de trabajar la pulsionalidad motriz en la sala es la de ayudar al niño a ser más responsable de sus actos mediante un cambio de comportamiento y actitud.

Este proceso es lento y más teniendo en cuenta el desconocimiento que puede existir para trabajar a partir de este concepto. Suele aparecer hasta los 6 – 7 años.

En la mayoría de ocasiones no llegamos a pensar el motivo por el cual el niño está actuando de tal manera, en este caso con un exceso de agitación donde corre, grita, destruye… Directamente intervenimos con acciones directas incluso llegando al castigo, estimulando el desarrollo precoz sin respetar que cada uno posee un dinamismo que es necesario aceptar y desarrollar en la mejores condiciones para su adecuada evolución.

Estamos ante una situación de angustia en el niño que intenta reaccionar por medio de la agitación motriz.

Si queremos obtener lo contrario de esta agitación motriz nos encontraríamos a niños caracterizados por la pasividad motriz, denominada inhibición.

¿Que sucede si no somos conscientes de este proceso?

Los niños seguirán teniendo excesiva energía descontrolada respecto a la actividad que estén realizando.

¿Hasta que edad puede permanecer la pulsionalidad motriz?

Hasta las 6-7 años

¿Qué tipo de ayuda es conveniente?

Trabajo individual o mediante un grupo reducido

Recursos para trabajar la pulsionalidad motriz:

– Actividades de construcciones, esto les permitirá representar y estar concentrados en la actividad.

– Jugar en silencio: estar jugando y en un determinado período brevemente proponer estar jugando en silencio.

– Para que el niño entre en el juego será necesario que viva una relación privilegiada con un adulto que juegue para él, pero que juegue sin exceso, que juegue a hacer que el niño descubra una dinámica de placer.

Una recomendación total de este libro:

Los fantasmas de acción y la práctica psicomotriz de Bernard Aucouturier

Los fantasmas de la acción y la práctica psicomotriz

Más información: 

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